Días atrás se despertó en medios informativos la polémica, a través de una carta abierta publicada en el diario “The New York Times”, donde 239 científicos de 32 países advertían a la Organización Mundial de la Salud (OMS) que el coronavirus se puede transmitir por el aire.

¿Qué pruebas hay? 

La carta cita varios estudios científicos que «han demostrado sin lugar a duda, razonables resultados de que el virus se libera durante la exhalación, la conversación y la tos en forma de microgotas lo suficientemente pequeñas como para permanecer en el aire mucho tiempo». Uno de primeros en reflejarse es el estudio preliminar de laboratorio realizado por los Institutos Nacionales de Salud de EE. UU. Donde se concluye que el virus podría sobrevivir en el ambiente hasta cuatro horas en forma de aerosol. Esta circunstancia también fue detectada en dos hospitales en Wuhan (China), según un estudio publicado en la revista Nature en abril.

A raíz de algunas publicaciones científicas han proporcionado pruebas iniciales de que el virus de la COVID‑19 se puede detectar en el aire, algunos canales de noticias han indicado que se ha producido transmisión aérea de este virus. No obstante, estos datos iniciales deben interpretarse con precaución y otros se han apresurado a afirmar que la OMS afirmaba ya tal circunstancia.

¿Es cierto que la OMS reconoce la transmisión aérea del virus?

No. Tras varias reuniones, la Organización Mundial de la Salud mantiene a través de su Centro de Prensa la nota “Vías de transmisión del virus de la COVID-19: repercusiones para las recomendaciones relativas a las precauciones en materia de prevención y control de las infecciones”.

Con los datos publicados aquí y en otras reseñas, se concluye que no existe suficiente evidencia para poder sostener las nuevas afirmaciones, aludiendo a un seguimiento atento de todos los datos que van apareciendo y refieren que actualizarán esteas referencias científicas a medida que disponga de más información al respecto.

Entonces… ¿Qué ha reconocido la OMS?

El Organismo Internacional simplemente se ha limitado a incluir y actualizar su documento «Transmission of SARS-CoV-2: implications for infection prevention precaution» (Marzo 2020), con más recomendaciones, y de manera muy cautelosa, toda la información sobre los denominados “aerosoles”, pequeñas partículas que pueden mantenerse en suspensión con carga vírica e infectar a quien las inhale.

En el nuevo texto se alude a que se han observado brotes en “algunos entornos cerrados, como restaurantes, clubes nocturnos, lugares de culto o lugares de trabajo donde la gente puede estar gritando, hablando o cantando”.

En estos casos no se puede descartar la transmisión de aerosoles, por lo tanto, las medidas de prevención deberían orientarse a evitar lugares interiores donde haya espacios abarrotados de gente, con ventilación inadecuada y donde las personas pasen largos períodos de tiempo relacionándose, por lo que las autoridades y gobiernos, en vista de los nuevos rebrotes y como se están produciendo, empiezan a concentrar nuevas medidas en el ocio y dirigidas a una población más jóven así como a continuar con las medidas generales que ya se estaban aplicando de manera generalizada.