El año 2020 es sinónimo de COVID, incertidumbre y dudas. Algunas de ellas son tan grandes que nos afectan hasta en las cosas más sencillas, cotidianas y fisiológicas. Un ejemplo claro es la lactancia y todo el proceso que la rodea. La lactancia se suele ser sinónimo de natural, y lo es, pero eso no significa que sea fácil.

Por supuesto, sabemos que la lactancia materna es la mejor forma de alimentar a un recién nacido. También debemos saber que brinda protección contra muchas enfermedades, que beneficia el desarrollo cognitivo de nuestros bebes y promueve el apego. También puede ayudar a prevenir el síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL).

La lactancia materna también tiene muchos beneficios para las madres, porque puede reducir el riesgo de la hemorragia posparto, enfermedades como el cáncer de mama y de ovario. Pueden ayudar a reducir el aumento de peso acumulado durante el embarazo, pero lo más importante, puede mejorar la fuerza del vínculo de unión entre madre e hijo y permitir disfrutar una relación íntima con nuestros retoños.

Por todas estas razones, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna durante los primeros seis meses de vida, además de ir incluyendo otros alimentos complementarios.

“La OMS recomienda la lactancia materna exclusiva durante seis meses, la introducción de alimentos apropiados para la edad y seguros a partir de entonces, y el mantenimiento de la lactancia materna hasta los 2 años o más”.

Aun así, también es natural dudar de nuestra capacidad para amamantar; sin embargo, debemos saber que la mayoría de las mujeres sanas pueden, si así lo desean. A veces no es fácil, en algunos casos mujeres que intentaron amamantan decidieron abandonarlo. Quizás muchas de ellas no pudieron resolver la mayoría de los problemas relacionados con el comienzo de la lactancia, es muy importante contar con el apoyo necesario. De este modo, si tiene alguna dificultad, se debería acudir a un profesional para que oriente, descubre el problema y pueda dar la ayuda necesaria. También, existen guías que podemos recomendar y/o algún grupo de apoyo.

Por supuesto, algunas madres experimentan ciertas molestias o sensaciones que son indescriptibles al amamantar a sus bebés. Y en este 2020 se nos acumulan las nuevas dudas, que nos trae la pandemia. Para paliar estas dudas existen guías como la de Consideraciones de evaluación y manejo para recién nacidos en riesgo de COVID-19 (Actualizada el 3 de agosto de 2020).

La orientación (provisional) sobre la lactancia materna y la alimentación con leche materna en tiempos de COVID-19, es  sin lugar a dudas un capítulo importante en esta etapa de desarrollo de nuestros bebes, así como la Atención a las mujeres que amamantan.

Aún no sabemos si las madres con COVID-19 pueden transmitir el virus a través de la leche materna, pero los datos disponibles indican que es poco probable que sea la fuente de transmisión.

 

Lactancia con sospecha de Covid-19

Se recomienda que las madres con sospecha de padecer COVID-19  o  con confirmación de ser positivas, tomen todas las precauciones posibles para evitar transmitir el virus a sus bebés. Se le debe indicar que se lave las manos con agua y jabón antes de tocar al bebé. Si no hay agua y jabón disponibles, se debe usar un desinfectante de manos que contenga al menos un 60% de alcohol. Además, las madres deben usar siempre una mascarilla homologada cuando amamantan, si se extrae la leche manualmente o con un extractor de leche.

Se debe informar sobre las recomendaciones sobre cómo limpiar y desinfectar adecuadamente los extractores de leche. Si es posible, la leche materna extraída debe ser administrada por un cuidador, que no esté en alto riesgo de contraer el Covid.

Lactancia con COVID-19 confirmado

Si la madre lo desea y cuenta con un buen estado físico; y la salud del recién nacido lo permiten, se recomienda la lactancia materna, incluso si la madre lactante tiene sospecha de padecer COVID -19 o con COVID-19 confirmado. Sin embargo, es necesario asegurarse de que se tomen medidas durante la lactancia para prevenir la propagación de infecciones microbianas por goteo y contacto (principalmente higiene de manos y mascarillas faciales durante la lactancia). COVID-19 and breastfeeding.

Con respecto a la posible transmisión del SARS-CoV-2 a través de la leche materna, aunque los estudios con los que contamos en la actualidad abogan por un enfoque cauteloso, debido a los datos limitados de los mismos.

El 8 de abril del 2020, patrocinado por la Oficina Regional Europea de la Organización Mundial de la Salud (OMS) , la Asociación Europea de Pediatría, la Federación Europea de Asociaciones Nacionales de Pediatría (EPA / UNEPSA) y otras organizaciones hicieron contribuciones para determinar la pediatría nacional:

  • La leche materna es la mejor fuente de nutrición para los bebés (incluidos los bebés cuyas madres han sospechado o confirmado una infección por SARS-CoV-2).
  • Siempre que la madre infectada tome las precauciones adecuadas, puede amamantar a su bebé.

También apoyan estas medidas en un resumen científico publicada también por lWordl Health Organization (WHO) el 23 de junio, tras una revisión sistemática de la evidencia disponible hasta la fecha.

La guía provisional de los Centre for Disease Control and Prevention (CDC) sobre la lactancia materna en el contexto de la pandemia por COVID-19, también apoya estas medidas.

Así pues, en este 2020 lleno de incertidumbre y dudas, en el que estar al día con la evidencia científica es vital para la buena praxis de nuestra profesión, no deberíamos olvidar que la lactancia materna no es solo un comportamiento instintivo, sino que también requiere aprendizaje, información y, lo más importante, observación previa.

Por: Purificación Pimentel Ramos, Colaboradora y Redactora del proyecto «Vivir en Tiempos de COVID-19»