A veces un relato no nos cuenta solo una historia…

Desde el “Proyecto vivir en tiempos de COVID-19” queremos compartir nuestras impresiones sobre “La última mirada”, un libro escrito por una compañera enfermera, Fátima Trinidad, que compaginó su toda su creatividad y mimo literario, con el duro trabajo en una UCI durante los primeros meses de esta pandemia que todavía sigue causando estragos en todo el mundo.

Hemos aprovechado la ocasión para hacer una pequeña entrevista que nos permita conocerla un poco mejor, donde ella pueda hablarnos de su libro y también la hemos pedido que nos lea algunos de esos relatos.

Desde “Vivir en tiempos de COVID-19”, hemos organizado junto a su editorial, La Esfera de los Libros, una presentación oficial de “La última mirada” a la que estáis todos invitados el próximo 25 de Noviembre, donde abordaremos y daremos voz, con el hilo conductor del libro, a muchas almas hechas de letras.

 

BIOGRAFÍA DE FÁTIMA TRINIDAD 

Diplomada en Enfermería por la Universidad Complutense de Madrid en 1996, trabaja desde 1999 como enfermera de la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Universitario Fundación Alcorcón (HUFA).

A lo largo de su trayectoria profesional se ha formado tanto en temas relacionados con el ámbito de la enfermería intensiva como de la humanización de cuidados.

El último curso, terminado poco antes del inicio de la pandemia del COVID-19, es el de “Experto en Prescripción Enfermera”. Entre sus próximos proyectos está realizar el Máster en Humanización de la Asistencia Sanitaria.

«Me interesa mucho profundizar en cuidados especiales, porque no solo cuidamos para salvar vidas, también para acompañar a morir “bien”. Siempre he escrito desde la intimidad todo lo que vivo; todo lo que me hace sentir lo reflejo en palabras y desde el corazón».

¿Qué es lo que va a encontrar el lector en tus relatos?

He pretendido escribir sobre mis emociones y sobre las que me han transmitido decenas de personas. En todo momento, he querido sentir lo que me contaban, dejando a la banalidad sin capacidad de expresión y, por supuesto, desterrando de estas páginas la frivolidad. En muchos de los relatos escribo en primera persona, pero realmente son ellos, los protagonistas, quienes hablan de forma anónima con mis palabras.

He creído obligado mostrar mi máximo respeto eterna gratitud a ellos, narrando experiencias reales, muchas veces dolorosas y repletas de tristeza, y otras pocas amables, llenas de amor, esperanza e incluso alegría.

¿Cómo afrontaste el proceso creativo de “La última mirada”?

Mi cabeza ha imaginado una paleta de colores y relacionado cada uno de ellos con un sentimiento: negro con muerte; rojo con amor; amarillo con alegría; verde con esperanza; gris con tristeza. Para que resultara más cómodo hablar sobre lo vivido, prácticamente a toda la gente que me ha regalado una historia le he ofrecido mi paleta de colores emocional, para que pudieran elegir los colores con los que teñir sus experiencias personales.

 ¿Cuál es la motivación que te lleva a darle vida a cada relato?

La única intencionalidad de este libro es ayudar a mis compañeros, familiares, amigos y a la gente común en general a expresar lo que llevan dentro y trasladarle al lector esas emociones. Hay personas que, al leer sus vivencias, han llegado a comentar: «Me remueve y me identifico con lo que tú escribes. Yo no soy capaz de expresarlo. Leer estas palabras me ayuda a soltar lastre». Y algunos de los protagonistas me han confesado en privado que se les ha caído la coraza de «insensibles», que se han roto leyendo su realidad.

¿Cómo se estructuran esos 94 relatos que podemos encontrar en el libro?

Los relatos no están ordenados cronológicamente. En medio de la pesadilla que vivimos, escribí sobre el dolor y la muerte hasta bien entrado mayo de 2020. Después, todavía con síntomas de estrés postraumático, busqué incansablemente otros latidos y escribí otros textos más «amables», como los he denominado.

Entre los más recientes, incluso, los hay esperanzadores. Habría sido insufrible leer más de cinco relatos negros seguidos. Pero ¿se puede hablar de la muerte y el amor? ¿Se puede leer sobre la esperanza y la tristeza? Y en estas circunstancias tan excepcionales, ¿se puede escribir sobre la alegría? ¿Es posible unir varias emociones sin salir de la realidad?

No sé si lo habré conseguido, al menos lo he intentado de todo corazón. Siempre lo elijo para escribir…

Primeras páginas