La India superó esta semana los 17 millones de infectados por coronavirus desde el inicio de la pandemia, producto de una segunda ola de casos que suma cifras récords de contagios y muertes, en una situación crítica por la carencia de oxígeno, personal y recursos materiales hospitalarios. Es el segundo país con más casos de coronavirus confirmados en la actualidad, solo por detrás de EE. UU.

En estos momentos, la tasa de pacientes confirmados de coronavirus en los últimos 14 días es de 288,84 por cada cien mil habitantes, que dentro del contexto actual es una tasa que podemos considerar moderada. En este momento hay 197.894 personas fallecidas por coronavirus; en la última jornada 2.771 personas han muerto, una cifra menor que en días anteriores.

Para interpretar correctamente el alcance de estos datos, debemos saber que India, con 1.366.417.754 de habitantes, es el segundo país más poblado del mundo, detrás de China.

Factores que influyen en la situación actual

La policía, los sanitarios, los funcionarios en general han llegado hasta la última localidad del país para buscar a las personas con síntomas y ponerlas en cuarentena o enviarlas al hospital. Y estas tareas se han desarrollado en un contexto de alto riesgo: por poner un ejemplo, más de 1.000 agentes de policía en el estado de Maharashtra y más de 1.200 médicos y enfermeros en Delhi han dado positivo en los test PCR.

Aunque estas cifras facilitadas a día de hoy ya son impactantes, los expertos y epidemiólogos creen que el número real de víctimas mortales por COVID-19 podría ser incluso mucho mayor que las muertes registradas por los departamentos de salud de todo el país. Debido al bajo número de pruebas fuera de las grandes ciudades, el número real de casos y muertes podría ser entre 10 y 30 veces mayor.

A principios de 2021, cuando las cifras de contagios parecían controladas, el gobierno decidió suavizar las medidas de distanciamiento social y el confinamiento en todo el país. Incluso se ha permitido la celebración de elecciones y actos religiosos multitudinarios con millones de personas.

La India es un país de contrastes: en los últimos años ha habido un gran desarrollo económico, pero aun así una gran parte de la población está afectada por la pobreza. Cerca de 300 millones de indios (el 22%) viven bajo el umbral de la pobreza, según datos del Banco Mundial.

El origen de esta gran desigualdad es, en parte, el sistema de castas. Este sistema divide a la población en grupos con diferentes privilegios: cada casta tiene asociada una profesión, unas costumbres y hasta un territorio delimitado. Las castas privilegiadas tienen más derechos y pueden acceder a mejores empleos que las castas más bajas, por ejemplo.

Incertidumbre frente a la ‘nueva variante india’ del virus

Los estudios genéticos dibujan el siguiente panorama. La variante B.1.617 presenta unas 15 mutaciones. Dos de ellas, conocidas como E484Q y L452R, se concentran en la espícula del virus; de ahí la denominación de «doble mutante». No es la primera vez que se detectan estas mutaciones, pero sí la primera vez que se detectan juntas.

En la práctica, sin embargo, todavía no se ha demostrado que esta variante sea más peligrosa, virulenta o letal que sus antecesoras, y el conocimiento de su existencia no es nuevo.

El 5 de octubre de 2020, las autoridades sanitarias indias registraron la detección de esta nueva variante en la base de datos global GISAID. Cuatro meses más tarde, varios países notificaron el hallazgo de este linaje en su territorio. El 22 de febrero de 2021, Reino Unido identificó un caso; y el 23 de febrero Estados Unidos señaló uno más. En las últimas semanas, Francia, Alemania, Italia, Suiza, República Checa y España también han dado parte de la presencia de esta variante dentro de sus fronteras.

Aún no está claro si el aumento de los contagios en la India se asocia directamente con la variante, con el comportamiento ciudadano (y las medidas de prevención) o si ambos están contribuyendo.

La falta de vacunación: clave para explicar el aluvión de muertes

A pesar de estar inmersos en la mayor campaña de vacunación del mundo, según los datos que maneja la OMS en la actualidad, solo un 2% de la población de India está totalmente inmunizada.

Las dosis de las vacunas contra la COVID-19 se han concentrado los países ricos. El 82% de las inyecciones se han puesto en países de rentas medias y altas, de acuerdo con las estadísticas de Our World Data Project.

Ante la falta de vacunas, India está negociando con Estados Unidos, que ha dicho que compartirá 60 millones de dosis de la vacuna de COVID-19 de AstraZeneca con otros países.

El primer ministro, Narendra Modi, ha instado a todos los ciudadanos a vacunarse y actuar con cautela en medio de la «tormenta» de infecciones. Paradójicamente, el mayor laboratorio de vacunas del mundo, el Serum Institute of India, está dentro del país.

Ayuda internacional en camino

La comunidad internacional se está movilizando para prestar ayuda a esta crisis en la que falta casi de todo, mientras que los científicos ponen la crisis en el subcontinente como ejemplo de la importancia de acelerar la vacunación también en los países en desarrollo.

España anunció este martes el envío de un cargamento con material para la India. La Unión Europea está tratando de tiene previsto enviar “en los próximos días” a la India un cargamento de oxígeno, medicamentos y equipos requeridos con urgencia a través del Mecanismo de Protección Civil de la Unión Europea (UE). El mecanismo de emergencia fue activado el pasado viernes ante la solicitud de ayuda internacional de Nueva Delhi.

Hasta el momento, a la iniciativa europea han contribuido el Ejército alemán, que cederá una planta de producción de oxígeno y Francia (cargamentos de concentradores de oxígeno, oxígeno líquido y respiradores), Irlanda (con 700 concentradores de oxígeno, un generador de oxígeno y 365 respiradores), Bélgica (con 9.000 dosis de antivirales Remdesivir), Rumanía (80 concentradores de oxígeno y 75 botellas de oxígeno), Luxemburgo (58 respiradores), Portugal (5.503 viales de Remdesivir y 20.000 litros de oxígeno a la semana) y Suecia (120 respiradores).

EE.UU. por su parte, se ha comprometido a facilitar materias primas que se requieren urgentemente para fabricar la vacuna Covishield producida por el Serum Institute de India con tecnología de Oxford y AstraZeneca, para que alcance su objetivo de producir al menos 1.000 millones de dosis de vacunas contra la COVID-19 para finales de 2022.

También ha donado suministros de terapias, kits de tests rápidos, respiradores y equipos de protección personal, y estudia la posibilidad de proporcionar también suministros de generación de oxígeno. Además, Estados Unidos enviará a la India un grupo de expertos en salud pública de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC, en inglés) y la Agencia Estadounidense para el Desarrollo (USAID), para que ayuden a las autoridades indias a controlar la pandemia.

Otros países como Rusia, Singapur, Arabia Saudí, Australia o los Emiratos Árabes Unidos también están enviando diferentes tipos de equipamientos y materiales para intentar paliar la crítica situación actual.