Hachikō, fue un perro japonés de raza Akita Inu, fue recordado por esperar a su amo, el profesor Hidesaburō Ueno, en la estación de Shibuya incluso varios años después de la muerte de este.

Han sido cientos las historias sobre perros que hemos conocido leyendo novelas o viendo películas, historias donde los canes son siempre nobles y fieles compañeros de los humanos.

Hoy en día somos muchos los afortunados que convivimos con estas peludas mascotas de cuatro patas, pero una vez más, más allá de un amor incondicional, nos brindan sus habilidades día a día en peligrosas misiones o colaborando con la ciencia como Bio-detectores de COVID-19.

El olfato para detectar el Covid-19

Equipos de investigación de todo el mundo estudian si los perros pueden detectar COVID-19 a través del olfato, como ya hacen con drogas, explosivos o rastros de personas.

Una de estas experiencias está avalada por la Escuela de Veterinaria de la Universidad Católica de Chile. El 3 de noviembre del 2020, el equipo que trabaja con caninos Biodetectores se reunió en un seminario en línea llamado “Internacional K9 Team» para compartir los resultados preliminares del experimento y mejorar la coordinación de su iniciativa.

Según los nuevos datos, los perros rastreadores solo necesitan oler el sudor para identificar a las personas con Covid-19, con un 95% de fiabilidad y en animales especialmente entrenados para detectar coronavirus obtienen una tasa de aciertos del 100%.

El equipo de investigación internacional, dirigido por Dominique Grandjean en la Escuela Nacional de Veterinaria de Alfort (Francia). En esta investigación llamada han estado trabajando en el entreno de canes para detectar rastros del coronavirus (SARS-CoV-2) mediante la detección en el sudor de personas infectadas, la mayoría de los perros tienen una precisión del 100%. Incluso con varios días de anticipación a que la persona muestre algún síntoma.

Los  perros detectores de coronavirus en países  están siendo utilizados hoy en día en  Bélgica, Brasil, Chile, los Emiratos Árabes Unidos o Finlandia, donde se han utilizado en  varios aeropuertos.

Uno de los proyectos pioneros en el mundo fue el realizado en el aeropuerto de Helsinki. Esperando que sus narices super sensibles puedan acelerar el proceso de identificación de posibles portadores del virus.

El responsable del aeropuerto de Helsinki-Vantaa en Finlandia, gestionado por Finavia,  es uno de los primeros aeropuertos en poner en marcha este proyecto. Trabajarán cuatro perros por turno, teniendo en cuenta que la duración de cada turno dependerá de la tolerancia del can. El Aeropuerto cuenta con baños para las mascotas, ya que más de 10. 000 perros transitan al año por sus instalaciones.

Evidencia Científica actual

Aún no hay demasiados artículos publicados en revistas sobre la eficacia de los perros para olfatear COVID-19.

La Universidad de Medicina Veterinaria de Hannover presenta un artículo que se describe como un estudio piloto, donde todas las muestras recolectadas para cotejar con los hallazgos de los perros se confirmaron como positivas o negativas mediante el ensayo RT-PCR SARS-CoV-2-IP4 del Instituto Pasteur, recomendado por la Organización Mundial de la Salud.

 

Los investigadores entrenaron a ocho perros con muestras tomadas de la boca y tráquea de siete personas hospitalizadas con COVID-19 y siete personas no infectadas. Los perros identificaron el 83% de los casos positivos y el 96% de los negativos.

Aún es pronto para poder pensar que puedan suplir a una máquina de PCR, pero estos estudios podrían llegar a ser muy prometedores, dice el neurólogo veterinario Holger Volk de la Universidad de Medicina Veterinaria de Hannover en Alemania, quien está liderando un esfuerzo para entrenar y estudiar perros detectores de COVID.

En el futuro puede que el uso de perros rastreadores sea generalizado y clave para facilitar la movilidad entre diferentes países o regiones, por lo que es importante continuar obteniendo evidencia que acredite la validez de todas estas iniciativas en diferentes países, para poder exportarlas a otros lugares.

Por: Purificación Pimentel Ramos, Colaboradora y Redactora del proyecto «Vivir en Tiempos de COVID-19»