El escenario epidemiológico actual configurado por el virus SARS-CoV-2, se internacionalizó cuando el 30 de enero de 2020 la OMS declaró que la epidemia de 2019‐nCoV una Emergencia de Salud Pública de Interés Internacional (PHEIC).

La configuración de la sociedad durante estos meses ha cambiado y se adapta a marchas forzadas a las nuevas circunstancias.

El ámbito de la educación ha sufrido también una transformación sin precedentes, impulsada por las políticas de confinamiento y las nuevas tecnologías, siendo alimentada por el miedo social a un virus que del que todavía desconocemos cómo se comporta en muchos aspectos.

El futuro inmediato del sistema educativo

En un futuro inmediato el sistema educativo, ante la posibilidad de reanudar su actividad, se enfrenta como bien recoge es siguiente documento elaborado por UNICEF, al reto de proteger el derecho a la salud para poder garantizar el derecho a la educación.

Los sistemas educativos nacionales, como España o México, comienzan a preparar directrices y recomendaciones para la llegada del nuevo curso. A la hora de diseñar estrategias de prevención y promoción de la salud en el ámbito educativo, los centros escolares pasan a ser agentes activos clave de las intervenciones en salud.

Por lo tanto, es básico que el personal adscrito las diferentes instituciones esté formado y se mantenga actualizado en los diferentes roles de desempeño; dentro de esos roles, cobra más fuerza que nunca el peso de la enfermería escolar.

La enfermería escolar en España y el Continente Americano

En España, según las cifras que maneja el Ministerio de Educación, el curso 2018-2019 contó con 8,2 millones de alumnos en educación infantil, primaria, ESO, bachillerato y FP. Según los datos que maneja la Asociación Nacional e Internacional de Enfermería Escolar (AMECE), la cifra de enfermeras escolares en activo no llega ni a 1.000 (ratio 1/8.000).

En Centroamérica y América de Sur esta figura tradicionalmente se ha visto ligada a enfermeras de atención primaria o de salud laboral.

Los números que se presentan de EE. UU. son muy distintos: se encuentran registradas alrededor de 60.000 enfermeras para una población escolar de 58 millones (ratio ligeramente inferior al 1/1.000).

Cabe citar que tanto la OMS como el Consejo de Europa han definido en diferentes textos y documentos la necesidad de fomentar, en el ámbito escolar, la adquisición de conocimientos que potencien los estilos de vida sanos. Por ello, más allá del modelo vigente, parece obvio que el nuevo escenario COVID-19 puede servir como motor para el cambio en muchos centros escolares; más allá de los intereses políticos puede haber llegado el momento de reivindicar y potenciar la importancia de la enfermería escolar.

Necesidad de formación para todos los profesionales de la educación

Independientemente de esto, para todos los profesionales implicados en la educación en estos momentos resulta muy importante poseer unos conocimientos específicos que permitan abordar los futuros problemas derivados de esta inaudita situación.

La gran cantidad de información y directrices, sin contar con ciertos conocimientos básicos que nos permitan establecer buenos criterios, pueden suponer una barrera a la hora de adaptar las recomendaciones a los diferentes entornos y es vital disponer de elementos que permitan ejercer con seguridad una toma de decisiones.

Comprender e integrar toda la información científica disponible sobre el COVID-19 en la práctica docente diaria y saber transmitirla adecuadamente al alumnado resulta por lo tanto la pieza clave de todo el entramado que se está gestando de cara a la cercana re apertura de los centros educativos.