El 2020 ha sido un año sin tregua en el que nos hemos acostumbrado a la improvisación, a los cambios constantes y en especial, a la incertidumbre.

La incertidumbre ha sido la reina de nuestras preocupaciones. Esta vez no ha tenido distinciones ni de sexo, raza, nivel económico o nacionalidad… Para este virus somos todos iguales.

Por suerte, esta vez estamos juntos en esto y gran parte de los investigadores del mundo continúan intentando comprender y anticiparse a este virus que nos obliga a vivir con miedo nuestro día a día, ya que cambia nuestros contextos, nuestras costumbres, nuestros abrazos, pero que no nos hará perder la esperanza.

Ojalá al año que viene si oímos que hay una «cepa nueva», solo pensemos que se refieren a unas nuevas uvas de la suerte para recibir el Año Nuevo.

Es una variante, NO UNA CEPA

El equipo de investigación encargado de monitorear la evolución del coronavirus británico, el Genomics Consortium UK, COVID-19, ya advirtió el pasado sábado día 19 de diciembre 2020, que existía una nueva variante del SARS-CoV-2 que requeriría de una mayor monitorización del genoma: el denominado VUI-202012/01 o linaje B.1.1.7 y fue anunciada por primera vez el 14 de diciembre por el Ministro de Salud británico Matt Hancock.

Más tarde fue confirmada por el Servicio de Salud y el Consorcio de Secuenciación Covid-19 (COG) británico. Después de volver a verificar la base de datos de SARS-CoV-2, se descubrió que la primera muestra se recogió en el condado de Kent el 20 de septiembre.

La caracterización genómica preliminar del linaje británico emergente SARS-CoV-2 está definido por un nuevo conjunto de mutaciones la proteína del pico; gracias a ellas se descubre a un grupo filogenético único (llamado pedigrí B.1.1.7). En las últimas 4 semanas, este grupo ha crecido rápidamente y, desde entonces, se ha contagiado en otras partes del mundo. Hasta ahora, el mapa genético o genoma de esta variante se ha secuenciado y compartido en el Reino Unido, pero hay más casos en Dinamarca, Australia y Países Bajos (entre otros).

Todos estos lugares han realizado grandes esfuerzos para secuenciar el genoma y estos análisis pueden no reflejar la verdadera distribución de esta variante del virus, que puede existir en otros lugares sin ser descubierta. A medida que se produzcan y compartan más genomas, aprenderemos más, ya que el B.1.1.7 tiene un número anormalmente grande de cambios genéticos, especialmente en la proteína del pico.

Tres de estas mutaciones y sus posibles efectos biológicos

En diversos grados:

  • La mutación N501Y es uno de los seis residuos de contacto clave dentro del dominio de unión al receptor (RBD) y se ha identificado como una afinidad de unión creciente a ACE2 humana y murina.
  • La deleción de pico 69-70, se ha descrito en el contexto de la evasión de la respuesta inmune humana, pero también ha ocurrido varias veces en asociación con otros cambios de RBD.
  • La mutación P681H es inmediatamente adyacente al sitio de escisión de la furina, una ubicación conocida de importancia biológica.

El rápido crecimiento de este linaje indica la necesidad de mejorar la vigilancia epidemiológica y genómica global, así como la investigación de laboratorio antigénica e infecciosa.

¿Qué procesos evolutivos o presiones de selección causarán el linaje B.1. 1.7?

En un estudio de pacientes inmunodeprimidos o inmunosuprimidos con infección crónica por SARS-CoV-2, se informó una alta tasa de mutación acumulada en un corto período de tiempo (Choi et al. 2020; Avanzato et al. 2020; Kemp et al. 2020).

Estas infecciones han mostrado ARN del SARS-CoV-2 detectable que dura de 2 a 4 meses o más (aunque ha habido informes de infecciones prolongadas en algunas personas con inmunidad fuerte). La secuenciación de los genomas de estos virus mostró un número anormalmente grande de cambios de nucleótidos, mutaciones por deleción, y generalmente hay una alta proporción de cambios sinónimos y no sinónimos.

Se espera que la dinámica evolutiva y la presión selectiva de la población de virus en los pacientes hospitalizados sea muy diferente de la dinámica evolutiva y la presión selectiva experimentada en las infecciones típicas. Primero, para los pacientes con inmunodeprimidos / supresión, las opciones de respuesta inmune natural serán débiles. En segundo lugar, debido a la alta concentración de anticuerpos, la elección de la terapia con anticuerpos puede ser fuerte. En tercer lugar, si la terapia con anticuerpos se realiza después de varias semanas de infección crónica, cuando se aplica presión selectiva mediada por anticuerpos, la población de virus puede ser extremadamente grande y genéticamente diversa, proporcionando así un entorno adecuado para un diagnóstico rápido. Así, se podrá corregir los cambios genéticos de múltiples virus mediante la selección y el aprovechamiento genético.

Estas consideraciones llevan a plantear la hipótesis de que las diferencias genéticas anormales en el linaje B.1.1.7 pueden deberse, al menos en parte, a la evolución de los virus en individuos con infección crónica. Aunque estas infecciones son raras y presumiblemente incluso más raras por su propagación, esto no es imposible dada la gran cantidad de nuevas infecciones que están ocurriendo. Aunque se especula que la infección crónica jugó un papel en el origen de la variante B.1.1.7, esto sigue siendo una hipótesis, y aún no se puede inferir la naturaleza exacta de este evento, pero sí en la necesidad de promover con urgencia los laboratorios y mejorar la vigilancia del genoma a escala mundial.

¿Es más peligroso este nuevo SAR-CoV-2?

Chris Whitty, director médico de Inglaterra y consultor del gobierno británico, dijo que, hasta el momento, no hay evidencia de que esta variante cambie la gravedad de la enfermedad (aclara que el trabajo está en progreso y aún no tienen datos concluyentes).

¿Afectará esto a la vacuna del Covid-19?

Aún no lo sabemos. Aunque debemos asegurarnos de que la vacuna estimule una amplia respuesta de anticuerpos contra toda la proteína del pico, se puede esperar que la mutación no afecte significativamente su eficacia. Esto ya está en prueba.

Sin embargo, cada vez hay más evidencia que muestra que otras especies de coronavirus estacionales han demostrado cierta capacidad para evadir la inmunidad durante un período de tiempo más largo.

Por tanto, es factible que, al igual que hicimos con la gripe, lleguemos al punto en que la vacuna Covid-19 necesite actualizarse para reflejar las variantes en circulación en ese momento. Es demasiado pronto para decir que este es el caso, pero la secuenciación extensa del genoma, el intercambio de datos y la notificación estandarizada de variantes son esenciales para llegar a la respuesta.

… Respuesta que nos sacará por fin de la incertidumbre en la que nos manejamos y de la que queremos olvidarnos como si hubiera sido un mal sueño y poder desearnos un feliz año nuevo lleno de igualdad y salud.

 

 

 

Por: Purificación Pimentel Ramos, Colaboradora y Redactora del proyecto «Vivir en Tiempos de COVID-19»