Cada año, el 19 de octubre se celebra el Día Mundial Contra el Cáncer de Mama como recordatorio del compromiso de toda la sociedad esta lucha.

El cáncer de mama es el tumor más frecuente en las mujeres occidentales. En España se diagnostican alrededor de 33.307 nuevos cánceres de mama al año (Datos del cáncer de mama en España 2019).

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el cáncer de mama representa el 16% de todos los cánceres en pacientes femeninos y desde hace años, parece ir en crecimiento en cuanto a estadísticas.

Se estima que 1 de cada 8 mujeres tendrá cáncer de mama a lo largo de su vida. En referencia a los datos específicos de las Américas, podemos consultar este enlace de la PAHO, con mucha información complementaria.

La detección precoz, a fin de mejorar el pronóstico y la supervivencia de  los casos de cáncer de mama, sigue siendo la piedra angular de la lucha contra el Cáncer de mama / OMS.

Actualmente es difícil hablar de las causas del cáncer, cuyo origen es multifactorial. Numerosas investigaciones han permitido la identificación de algunos factores que contribuyen a un aumento de riesgo. No obstante, hasta en el 50% de los casos no es reconocible ningún factor, salvo la edad y el sexo.

Enfermería y cáncer de mama

La atención de Enfermería en los cuidados a las pacientes que padecen un cáncer de mama debe estar enfocada a informar, tratar, orientar y acompañar en todo el proceso de la enfermedad, dándoles todo el apoyo necesario, tanto a ellas como a su familia, para poder afrontar lo mejor posible el reto que la vida les presenta, siendo un proceso continuo y personalizado.

El cáncer de mama conlleva una serie de cambios en la vida de la mujer que pueden hacer experimenten diferentes procesos de adaptación psicológica y social, de manera que podemos considerar al profesional de enfermería como el eslabón principal entre el paciente y la enfermedad.

La enfermera debe ser capaz de identificar las respuestas de afrontamiento en cualquier etapa de la enfermedad, debe promover estrategias dirigidas a proporcionar cuidados a las pacientes con cáncer según sus necesidades, mediante acciones que contribuyan a mejorar sus estrategias de afrontamiento.

Las aportaciones, que desde su perspectiva profesional a través de la planificación de los cuidados ofrecen a las personas, llegan a disminuir los efectos derivados de la enfermedad y a contribuir notablemente en el incremento de la calidad de vida en las personas afectadas.

Cáncer y COVID-19

Los pacientes con cáncer son considerados grupo de riesgo en la pandemia por COVID-19, ya que el cáncer y los tratamientos relacionados con él, con frecuencia causan inmunosupresión y, por tanto, las personas pueden ser más susceptibles a la infección.

A esto hay que añadirle que la mayoría de las personas con cáncer son personas de edad avanzada (en España el 61% de los pacientes con cáncer tienen 65 o más años) y muchas de ellas tienen alguna enfermedad crónica asociada, y ambos factores (la edad y las comorbilidades) parecen ser factores de riesgo para sufrir complicaciones debido al COVID-19.

Todo esto ha hecho que los expertos crean que los pacientes con cáncer tendrán un mayor riesgo de COVID-19 y un peor pronóstico.

Hay que tener en cuenta que todos estos estudios incluyen un número de pacientes con cáncer muy pequeño, con distintos tipos de cáncer y tratamientos muy heterogéneos, así que, es pronto para sacar conclusiones válidas y hay que manejar la información con prudencia.

Sin embargo, la sospecha ha sido suficiente para que las Sociedades Científicas hayan tomado medidas para proteger a los pacientes con cáncer. Tanto la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO, por sus siglas en inglés), como la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) han publicado recomendaciones sobre cómo modificar la asistencia sanitaria y/o protocolos de tratamiento para minimizar los riesgos en esta población más vulnerable.